El día de ayer fui a ver la Obra de Teatro "Toc, toc" que está en escena en el Teatro Torres en San José, Costa Rica. Y bueno, les diré mis expectativas y también lo que tuve realmente.
Siempre me ha gustado más el teatro que el cine, es más real. Los actores y actrices tienen que improvisar en algo que se salga del guión; eso es un WOW inmenso para ellos. En el cine es borrón, cuenta nueva. No subestimo a nadie, sólo rescato cualidades.
Cuando me dijeron que tenía que hacerlo, me emocioné mucho. Lamentablemente en mi casa vamos al teatro cada muerte de obispo. Y esta fue una excelente excusa para hacerlo.
Esperaba una obra divertida, crítica, sin rutina, y de calidad (por el nombre que en sí lleva "Teatro Torres").
-Prepárense; apaguen las luces, que empiece la función y ¡MIERDA! ¡MUCHA MIERDA!-
...Encontré una obra excepcional que logró hacerme llorar de la risa, ponerme a pensar, y que me dejó un sabor de boca como los que uno quisiera tener todos los días, riquísimo.
Lo emocionante de las expectativas, es la magia que le trae a uno la imaginación. El cumplimiento y sobrepaso de estas expectativas es la realidad más envididada por todas las personas.
Un transtorno obsesivo compulsivo, (sin hacer mofa de nada ni nadie) puede lograr que un teatro vibre con energías positivas, y que las personas rían y rían sin hasta no más.
Todos los personajes fueron el éxito de la obra. El que no tenía ningún transtorno pero decía ser el más afectado de todos por el "síndroma de Touret" y terminó siendo el Doctor que según los demás, nunca llegó. El que su vida giraba en torno a contar todo. La maniática por la limpieza que pensaba que todo la podía infectar. El que no podía pisar una línea mientras caminaba y necesitaba que todo estuviera simétrico. La obsesionada por asegurarse que todo estuviera en su bolso. Y, finalmente la que repetía dos veces todo. Y, finalmente la que repetía dos veces todo. ¿Suena raro no?
Pero sí, aunque no parezca, hubo una buena intención en la obra, o como dicen por ahí, un aprendizaje o recordatorio.
Y comparto lo que nos recordaron...la solidaridad, el amor, la empatía, el respeto. Aveces tenemos algún problema que quizás pensamos nos afecta todo en nuestra vida; pero cuando nos preocupamos por otra persona que también sufre, crecemos y aprendemos más, hasta quizás nos puede ayudar a solucionar nuestro problema de alguna u otra forma.
Recomendada al 110%, dicen que lo bueno hay que expandirlo.
chaus! chaus! (¡ay! ya me agarró)
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