Mi ex trabajo, Gracias a Dios!!
Trabajé por un año exactamente en un Call Center llamado Sykes. Comenzando todo muy bien, risitas por aquí y por allá, era un mundo nuevo para mí, era casi como un sueño americano.
Pasaron 3 meses de entrenamiento, el cansancio de levantarme a las 4:30am ya estaba saliendo a flote, los días más lindos de mi semana, pasaron a ser una tortura más, y las llamadas aumentaron en nivel y cantidad. Todos esperábamos que todo eso fuera directamente proporcional a los incentivos y motivación que íbamos a tener en el trabajo. No, nunca, jamás fue así.
Me quejo, sí; hoy me quejo de un sistema operativo estúpido e inútil que cree que, solamente con el hecho de pagar un salario -un poco- más grande al de las demás compañías; va a mantenernos felices y con los ánimos para volver todos los días a la misma rutina.
¿Qué lograron? Mucho, sí; muchísimas renuncias de personas que, se dieron cuenta que, no podían más con tanto estrés y presión que no se compensaba con nada. No hablo de dinero, hablo de acciones, de actitudes hacia la prole <nosotros>; que nos permitan al menos creer que vale la pena escuchar a gringos malcriados y arrogantes quejándose porque no les agrada la idea de esperar por 7 días una tarjeta de débito...bla bla bla...eso escuchábamos todos los días; sin tener nosotros al menos la potestad de cambiar algo aunque quisiéremos.
No me quejo del trabajo en sí; me quejo de la poca capacidad de grandes compañías, al tener responsabilidad social con los empleados, por su salud mental, por sus vidas. Creo que el trabajo es una bendición que Dios nos dió. Pero la salud humana está por encima de cualquier trabajo.